
Según él, los abogados tomaron el control de la empresa y presentaron una declaración de quiebra falsa para cobrar sus honorarios.
Como prueba, SBF publicó un extracto del documento judicial en el que afirma:
- Recomendó no presentar la declaración de quiebra de FTX.US hasta que se determinara que la empresa no tenía activos suficientes.
- El equipo técnico revisó las carteras y confirmó al director jurídico de FTX International que FTX.US no se veía afectada por el déficit de fondos de los clientes.
- Insistió en mantener la criptobolsa FTX.US para su venta como negocio en funcionamiento, con el fin de pagar a los accionistas preferentes.
- Se opuso a la elección del bufete de abogados Sullivan & Cromwell debido a un conflicto de intereses y a sus tarifas excesivas
Según el documento, el jefe de reestructuración, John Ray, le dijo a SBF que LedgerX tiene más de 200 millones de dólares, que se enviarán a Sullivan & Cromwell para cubrir los gastos legales de la quiebra.
Crítica al proceso judicial
En el contexto de los recientes indultos en la industria de las criptomonedas, se plantea la cuestión de la imparcialidad del juicio contra SBF. Ryan Salam, antiguo cofundador y director ejecutivo de FTX Digital Markets (división de FTX en las Bahamas), fue condenado a prisión por negarse a testificar contra Bankman-Fried. Se le acusó de infracciones procesales no relacionadas con la pérdida de fondos de los clientes, y la pena se triplicó para sentar un precedente y presionar a otros testigos.
Los críticos señalan que el juez Kaplan bloqueó sistemáticamente la defensa de SBF:
- Prohibió utilizar el argumento de «confió en los abogados» (que refuta la intención).
- Excluyó las pruebas de solvencia de FTX.
- No permitió mencionar el punto 12 del acuerdo de usuario sobre los riesgos del crédito marginal.
- Prohibió mostrar que los clientes recuperarían sus fondos (lo que refuta el perjuicio).
- Llevó a cabo un inusual «ensayo general» de la defensa.
Según los analistas, en el momento del colapso, el déficit real de fondos era mínimo: la mayor parte de las pérdidas se debieron al desplome del mercado y a la liquidación de las posiciones de Alameda en el sistema de crédito marginal. FTX seguía siendo un negocio muy rentable y, sin el procedimiento de quiebra, los clientes podrían haber recuperado sus fondos más rápidamente.
Todas las transacciones se registran en la cadena de bloques, pero no se han encontrado rastros de apropiación indebida de fondos por parte del propio SBF. Es más, intentó hasta el último momento mantener a flote la bolsa, lo que contradice el motivo del fraude.