Estados Unidos está enviando importantes fuerzas militares a la región de Oriente Medio tras la declaración de Trump de que Irán tiene un máximo de 10 a 15 días para llegar a un acuerdo sobre su programa nuclear.
Según Trump, si no se llega a un acuerdo en el plazo indicado, las consecuencias para Teherán serán «desfavorables». Subrayó que considera que este plazo es suficiente para continuar las negociaciones.
Se han enviado a la región dos grupos de ataque con portaaviones, encabezados por el USS Abraham Lincoln y el USS Gerald R. Ford, así como cazas, aviones de detección de largo alcance, aviones cisterna KC-46 y KC-135, aviones de transporte C-130J y drones de reconocimiento RQ-4 Global Hawk. Los portaaviones van acompañados de destructores con misiles guiados.
Según las estimaciones de los analistas, tal concentración de fuerzas brinda a Washington la oportunidad tanto de lanzar un ataque limitado con el fin de presionar a Teherán como de llevar a cabo una campaña militar más prolongada en coordinación con Israel. Se trata del mayor despliegue militar de Estados Unidos en la región desde los preparativos para la invasión de Irak en 2003.
Irán ha declarado anteriormente que, en caso de ataque, responderá «con toda su fuerza». Entre las posibles represalias de Teherán, los expertos mencionan ataques contra instalaciones militares estadounidenses en la región y el intento de bloquear el estrecho de Ormuz, por el que pasa alrededor de una cuarta parte del suministro mundial de petróleo por mar.

Probabilidad de un ataque contra Irán antes del 31 de marzo: 50 %.