Buterin cree que la línea divisoria entre la experiencia de usuario y la seguridad debe desaparecer.
La seguridad no es solo protección contra el hackeo, sino la garantía de que el sistema hace exactamente lo que el usuario quiere. El principal problema de la industria criptográfica hoy en día es que no existe la «seguridad perfecta». Y no se trata de un código defectuoso, sino de que las intenciones de las personas (por ejemplo, «transferir 1 ETH a Bob», ¿quién es «Bob»? ¿Una dirección? ¿Una persona? ¿Qué red? ¿Qué bifurcación?) son demasiado complejas para poder describirlas de forma inequívoca en lenguaje matemático.
Para resolver este problema, Buterin propone basarse en el principio de redundancia: el sistema debe permitir al usuario indicar sus intenciones de varias maneras diferentes y realizar la operación solo cuando todas ellas coincidan.
Los mecanismos clave que propone implementar son:
- Simulación de transacciones: antes de firmar una transacción, la cartera debe iniciar una simulación y mostrar claramente lo que sucederá en la cadena de bloques (qué tokens se deducirán, cuántos se recibirán y cuáles son los riesgos). Solo después de ver el resultado, el usuario pulsa «Aceptar» o «Cancelar».
- Límites de gasto inteligentes y firmas múltiples: si la acción se clasifica como «de alto riesgo» (por ejemplo, la transferencia de una gran cantidad a una nueva dirección), el sistema debe solicitar confirmaciones adicionales.
- La transacción debe contener no solo la acción en sí, sino también su efecto esperado. El contrato inteligente solo realizará la transferencia si ambos parámetros coinciden.
Buterin cree que los LLM pueden ser de gran ayuda. No se les puede confiar la gestión del dinero, pero la IA personalizada puede convertirse en su «sentido común». La IA personalizada es capaz de rastrear el comportamiento típico del propietario de la cartera y avisarle si una transacción parece anómala o sospechosa.